La belleza de lo pequeño.

La primera vez que visité Pacchén en Febrero del año 2013 los primeros ojos
curiosos que se encontraron con los míos fueron los de un grupo pequeño de
niñas y niños quienes se acercaron para saber que hacía yo ahí . Les conté que
comenzaría a trabajar en una asociación civil llamada Centinelas del Agua y que
quería conocer la comunidad, saber cuales eran los sueños de los niños, los
afanes de sus padres, los anhelos de las familias y como podríamos convertirlos
juntos en realidades. Me miraron extrañados, con cara de no entender lo que mis
palabras decían pero sin duda con una complicidad del corazón que transformaron
en una invitación a la laguna.

Durante el primer año mientras realizaba el diagnóstico participativo me sumergí
en aprendizajes para poder observar más allá de las dinámicas evidentes de la
comunidad, su historia, sus procesos grupales y en ese año algo resultó evidente,
ese grupo de niños y niñas que me recibieron con curiosidad se habían
comenzado a volver mis amigos. Exploramos los sueños que tenían para si
mismos, sus familias y su comunidad, también aparecieron las necesidades
sentidas que aun no estaban cubiertas. Así nació el Programa Educación, Cultura
y Desarrollo Sostenible, el diseño incluía lo que un enfoque de marco lógico puede
pedir, pero sobre todo nació con la cabeza conectada al corazón.

Trabajamos semanalmente por tres años en combinación con la escuela primaria
y el maestro Eligio – maestro de la primaria bilingüe Maya/ Español – viviendo los
retos de tener en una sola aula niños de seis a once años y por momentos incluso
a sus hermanos menores pues no había un jardín de niños en la comunidad como
ahora, tampoco un aula de usos múltiples , ni un transporte educativo todo logrado
gracias a el Mayatlón (un triatlón con causa educativa organizado por Alltournative).

Durante ese tiempo exploramos con arte la forma en que perciben su entorno
natural y con ello se fueron dibujando también la forma en que se llevan las
relaciones interpersonales. Buceamos en la forma en que entienden su relación
con la economía familiar y del lugar, para integrarlo todo en un Diagnóstico
Socioeconómico y Ambiental. Las manos se conectaron al corazón y a la cabeza.
En este último año ese grupo de niños y niñas que me recibieron con curiosidad
se han transformado en jóvenes que cursan el tercer semestre de bachillerato y
tienen entre quince y dieciséis años. Han consolidado un comité comunitario
juvenil que nombraron Balam Há y están trabajando en proyectos personales que
impactan positivamente en su comunidad, sigo apoyando sus procesos ahora en
conjunto con los docentes del Telebachillerato Comunitario de 3 Reyes aunque
algunos estudian en otra comunidad y solo podemos vernos algunos fines de
semana. Sin duda está siendo un viaje emocionante, con retos, con pruebas de
muchos niveles pero con la satisfacción profunda de saber que estos jóvenes

ahora están listos para recibir a gente de todo el mundo que quiera compartir su
talento y apoyarlos a adquirir herramientas para sus proyectos. Tal vez si tu vienes
podrás experimentar esa primera mirada y tejer parte de esta nueva etapa.

 

Mares Nieto

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